domingo, 13 de marzo de 2011

MARCO TEORICO

La comprensión de textos es una habilidad básica que debe ser adquirida por los estudiantes, ya que, se convierte en una herramienta y competencia de aprendizaje, la cual le permitirá al alumno entender significativamente todos los conocimientos que adquirirá durante su preparación académica y sobre todo, poseerá la capacidad de realizar una gran variedad de trabajos escolares y extraescolares exitosamente aunado los problemas de su vida cotidiana.
Es muy importante para el estudiante desarrollar esta habilidad, porque le será  de mucha utilidad no sólo en la materia de español, sino en todas las demás asignaturas y en sus lecturas extracurriculares, ya que, lo que era una habilidad ahora debe ser una competencia, la cual tiene la característica de la transversalidad.
¿QUE  ES COMPRENSIÓN?
“Es poder realizar una gama de actividades que requieren pensamiento respecto a un tema, por ejemplo: Explicarlo, encontrar evidencia y ejemplos, generalizarlo, aplicarlo, presentar analogías y presentarlo de una manera nueva”. (Perkins, D. y Blithe T., 1994, pp. 4-7)
“La comprensión implica poder realizar una variedad de tareas que, no sólo demuestran la comprensión del tema, sino que al mismo tiempo la aumenten y se le llama DESEMPEÑOS DE COMPRENSIÓN”. (Perkins, D. y Blithe T., 1994, pp. 4-7)
A continuación  describo otra definición de comprensión, con la finalidad de obtener varios puntos de vista por parte de expertos en el tema.
“Con base en los principios de la teoría constructivista, se reconoce hoy a la lectura como un proceso interactivo entre pensamiento y lenguaje, y a la comprensión como la construcción del significado de texto, según los conocimientos y experiencias del lector.
Parte del proceso en que la lectura pasa de lo mecánico a lo comprensivo y se considera como una responsabilidad aceptar que comprender un texto,  significa tanto captar su contenido como reconstruirlo.
La comprensión es la generación de un significado para el lenguaje escrito estableciendo relaciones con los conocimientos previos y los recuerdos de experiencias”. (GOMEZ , palacio Margarita ,1995, p. 17-42.)


NIVELES DE LA COMPRESIÓN LECTORA
“Literalidad, Recopilación de formas y contenidos explícitos del texto.
Retención.- capacidad de captar y aprender los contenidos del texto.
Organización.- Ordenamiento de elementos y vinculaciones que se dan en el texto.
Inferencia.- Descubrimiento de aspectos implícitos en el texto
Interpretación.- Reordenamiento con un nuevo enfoque de los contenidos del texto.
Valoración.- Formulación de juicios basándose en la experiencia y valores.
Creación.- Reacción con ideas propias. Integrando las ideas que ofrece el texto a situaciones parecidas de la realidad.” (Caminos a la lectura, 1995, p. 223).
Los contenidos del aprendizaje”
“Los actos educativos deben implicar aprendizajes en diversos ámbitos, por lo que es necesario concentrarnos en identificar los contenidos  de aprendizaje que debemos y podemos ayudar a construir desde nuestro espacio educativo. Nuestros alumnos poseen ya una variedad de esquemas de conocimientos sobre la realidad  que van desde informaciones sobre hechos y sucesos, experiencias y anécdotas personales, actitudes, normas y valores, hasta conceptos, explicaciones, teorías y procedimientos.
De acuerdo con Zaida Molina, hay tres tipos de conocimientos:
Declarativos. Hechos, conceptos y principios.  Aprender hechos y conceptos significa que se es capaz de identificar, reconocer, describir y comparar objetos, sucesos o ideas.
Procedimentales. Aprender un procedimiento significa que se es capaz de utilizarlo en diversas situaciones y de diferentes maneras, con el fin de resolver los problemas planteados y alcanzar las metas fijadas.
Actitudinal-valoral. Aprender un valor significa, que se es capaz de regular el propio comportamiento de acuerdo con el principio normativo que dicho valor estipula. Aprender una norma significa que es capaz de comportarse de acuerdo con ella. Aprender una actitud significa mostrar una tendencia consistente y persistente a comportarse de una particular manera ante determinada clase de situaciones, objetos, sucesos o personas”. (MOLINA, Bogantes, Zaida, 1997, pp. 15-20)
Para profundizar más en el contenido del aprendizaje, veremos en el siguiente párrafo las ideas de otro autor.
“Los contenidos escolares no son un fin en sí mismos, sino un medio para el cambio del alumnado. En la escolaridad obligatoria no se enseñan matemáticas, para saber matemáticas, sino para desarrollar capacidades de representación de la realidad inmediata (magnitudes diferentes, espacio, tiempo, etc.), de comunicación (leer y escribir cantidades, proporciones, capacidad para expresar lo que se desea o se piensa), posibilidades de relación social e integración social y cultural (conocimientos de uso práctico, como matemática comercial, impuestos, presupuestos, inversiones, medidas, etc.). Estos contenidos son el reflejo de que el saber de la cultura es complejo y que puede ser analizada y valorado, tomando en consideración más de una dimensión. Por ejemplo, el conocimiento de la medida implica, entre otros aspectos, tanto el dominio de la identidad de la magnitud que hay que medir (por ejemplo la longitud, el volumen, etc.) y el de las unidades adecuadas de medida, como el uso de estas para poder valorar y expresar de forma objetiva la cantidad en que dicha magnitud está presente en un objeto,  en una persona o en una situación, y también el uso de ciertas actitudes asociadas con este conocimiento, por ejemplo:  la curiosidad, el rigor y el afán de objetividad, etc. El currículum de la educación escolar concreta cuál de las dimensiones posibles del conocimiento (conceptual, procedimental, actitudinal) puede contribuir mejor a que el alumnado alcance los objetivos de la educación o de desarrollo de capacidades”. (DIAZ, Barriga, Frida y Hernández Rojas, Gerardo, 1999 p. 184.)
Otro  de los autores que nos ayuda a comprender el proceso de aprendizaje es,  Piaget quien explica que el desarrollo cognoscitivo no consiste únicamente en cambios cuantitativos de los hechos y de las habilidades, sino en transformaciones radicales de cómo se organiza el conocimiento. Es decir,  una vez que el niño entra en una nueva etapa, no retrocede a una forma anterior de razonamiento ni de funcionamiento. Es pertinente recordar también que el tiempo que dura una etapa muestra una gran variación individual y cultural.

            El siguiente cuadro explicita estas etapas de modo general para ubicarnos en el desarrollo que sigue el sujeto según esta teoría:



ETAPAS DE LA TEORÍA DEL DESARROLLO COGNOSCITIVO DE PIAGET



ETAPA

EDAD

CARACTERÍSTICAS

Sensoriomotora
El niño activo


De nacimiento a los 2 años

Los niños aprenden la conducta propositiva, el pensamiento orientado a medios y fines, la permanencia de los objetos

Preoperacional
El niño intuitivo

De los 2 a los 7 años
El niño puede usar símbolos y palabras para pensar. Solución intuitiva de los problemas, pero el pensamiento está limitado por la rigidez, la centralización y el egocentrismo.

Operaciones concreta
El niño práctico


De los 7 a los 11 años
El niño aprende las operaciones lógicas de seriación, clasificación y de conservación. El pensamiento está ligado a los fenómenos y objetos del mundo real.

Operaciones formales
El niño Reflexivo

De los 11 a 12 años en adelante
El niño aprende sistemas abstractos del pensamiento que le permiten usar la lógica proposicional, el razonamiento científico y el razonamiento proporcional.[1]


       
            Para el propósito que nos ocupa, describo a continuación la etapa de las operaciones formales que cronológicamente es donde puede ubicarse a los alumnos de secundaria. (Teoría del Desarrollo cognoscitivo de Piaget, 2000, PP. 101-103).
            La etapa de las operaciones formales comprendida de los 11 a los 12 años y en adelante se caracteriza por algunos cambios importantes entre los que destacan:

§  Comienza a formarse un sistema coherente de lógica formal. Las operaciones mentales que surgieron en las etapas previas se organizan en un sistema más complejo de lógica e ideas abstractas.
§  Su pensamiento comienza a distinguir entre lo real (concreto) y los posible (abstracto) (Flavel 1985), por ejemplo cuando alguien les habla de historia, tratan de imaginar que significa ser esclavo en la década de 1850.
§  Pueden razonar sobre las relaciones y analogías proporcionales, resolver ecuaciones algebraicas, realizar pruebas geométricas y analizar la validez intrínseca de un argumento.
§  En resumen, su capacidad de pensar en esta etapa es abstracta y reflexiva.

Pero, ¿Qué es lo que caracteriza este tipo de pensamiento?, ¿Qué es lo que hace posible estos logros en ésta etapa?

      Para Piaget son cuatro características fundamentales de este tipo de funcionamiento: la lógica proposicional, el razonamiento científico, el razonamiento combinatorio y el razonamiento sobre probabilidades y proporciones.

La lógica proposicional, es la capacidad de extraer una inferencia lógica a partir  de la relación entre dos afirmaciones o premisas, comienzan así a considerar la validez intrínseca del argumento, esta validez se relaciona más con la forma en que se relacionan las proposiciones que con la veracidad del contenido. La lógica proposicional también es indispensable para razonar acerca de problemas científicos. (Teoría del Desarrollo cognoscitivo de Piaget, 2000, p. 115)
Por lo que toca al razonamiento científico, Piaget le dio el nombre de pensamiento hipotético-deductivo y es la capacidad de generar y probar hipótesis en una forma lógica y sistemática. (Teoría del Desarrollo cognoscitivo de Piaget, 2000, p.117)
El razonamiento combinatorio, es la capacidad de pensar en causa múltiples de un suceso o fenómenos. Los adolescentes inventan una forma de representar todas las combinaciones posibles en un experimento, lo cual les lleva a buscar diversos caminos para la resolución de un problema, por ejemplo y lo hacen de un modo sistemático. (Teoría del Desarrollo cognoscitivo de Piaget, 2000, p.118)
En cuanto al razonamiento sobre probabilidades y las proporciones, Piaget alude a que los niños de primaria tienen un conocimiento limitado e la probabilidad. Mediante un problema de probabilidad demostró que quienes se hallan en la etapa de las operaciones formales eran capaces de representar mentalmente el problema en forma diferente, concentrándose en la diferencia absoluta entre dos cantidades dadas y reflexionan a partir de la razón establecida en el problema con éxito. (Teoría del Desarrollo cognoscitivo de Piaget, 2000, p.119)

Como puede observarse las aportaciones de esta teoría abren nuevas expectativas sobre las explicaciones que todo maestro debe conocer; es decir, cómo aprenden los alumnos y de esta forma proponer metodología de aprendizaje que respeten la etapa en que el alumno se encuentre.

AUSUBEL Y EL APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO

            Ausubel (1978) propone una explicación teórica del proceso de aprendizaje según el punto de vista cognoscitivo, pero tomando en cuenta además factores afectivos tales como la motivación. Para él, el aprendizaje significa la organización e integración de información en la estructura cognoscitiva del individuo.

            Al igual que otros teóricos Ausubel (1978) parte de la premisa de que existe una estructura en la cual se integra y procesa la información. La estructura cognoscitiva es, pues, la forma como el individuo tiene organizado el conocimiento previo a la instrucción. Es una estructura formada por sus creencias y conceptos, los que deben ser tomados en consideración al planificar la instrucción, de tal manera que puedan servir de anclaje para conocimientos nuevos en el caso de ser apropiados o puedan ser modificados por un proceso de transición cognoscitiva o cambio conceptual.

            Estas teorías están íntimamente relacionadas con los nuevos enfoques de educación Secundaria ¿Qué pretendemos lograr en los alumnos? Un perfil de egreso que responda a las necesidades de la sociedad y  que a continuación describimos, así mismo las competencias a desarrollar en los alumnos.

PERFIL DE EGRESO DE LA EDUCACIÓN BÁSICA

Para avanzar en la articulación de la educación básica se ha establecido un perfil de egreso que define el tipo de ciudadano que se espera formar en su paso por la educación obligatoria; asimismo, constituye un referente obligado de la ense­ñanza y del aprendizaje en las aulas, una guía de los maestros para trabajar con los contenidos de las diversas asignaturas y una base para valorar la eficacia del proceso educativo.
El perfil de egreso plantea un conjunto de rasgos que los estudiantes debe­rán tener al término de la educación básica para desenvolverse en un mundo en constante cambio. Dichos rasgos son resultado de una formación que destaca la necesidad de fortalecer las competencias para la vida, que no sólo incluyen as­pectos cognitivos sino los relacionados con lo afectivo, lo social, la naturaleza y la vida democrática, y su logro supone una tarea compartida entre los campos del conocimiento que integran el currículo a lo largo de toda la educación básica. (Plan de Estudios 2006, Educación Básica Secundaria, SEP., p. 9)

RASGOS DESEABLES DEL EGRESADO DE EDUCACIÓN BÁSICA

El plan y los programas de estudio han sido formulados para responder a los requerimientos formativos de los jóvenes de las escuelas secundarias, para dotarlos de conocimientos y habilidades que les permitan desenvolverse y participar activamente en la construcción de una sociedad democrática.

Así, como resultado del proceso de formación a lo largo de la escolaridad bá­sica, el alumno:
·         Utiliza el lenguaje oral y escrito con claridad, fluidez y adecuadamente, para interactuar en distintos contextos sociales. Reconoce y aprecia la diversidad lingüística del país.
·         Emplea la argumentación y el razonamiento al analizar situaciones, iden­tificar problemas, formular preguntas, emitir juicios y proponer diversas soluciones.
·         Selecciona, analiza, evalúa y comparte información proveniente de di­versas fuentes y aprovecha los recursos tecnológicos a su alcance para profundizar y ampliar sus aprendizajes de manera permanente.
·         Emplea los conocimientos adquiridos a fin de interpretar y explicar pro­cesos sociales, económicos, culturales y naturales, así como para tomar decisiones y actuar, individual o colectivamente, en aras de promover la salud y el cuidado ambiental, como formas para mejorar la calidad de vida.
·         Conoce los derechos humanos y los valores que favorecen la vida demo­crática, los pone en práctica al analizar situaciones y tomar decisiones con responsabilidad y apego a la ley.
·         Reconoce y valora distintas prácticas y procesos culturales. Contribuye a la convivencia respetuosa. Asume la interculturalidad como riqueza y forma de convivencia en la diversidad social, étnica, cultural y lingüís­tica.
·         Conoce y valora sus características y potencialidades como ser humano, se identifica como parte de un grupo social, emprende proyectos perso­nales, se esfuerza por lograr sus propósitos y asume con responsabilidad las consecuencias de sus acciones.
·         Aprecia y participa en diversas manifestaciones artísticas. Integra cono­cimientos y saberes de las culturas como medio para conocer las ideas y los sentimientos de otros, así como para manifestar los propios.
·         Se reconoce como un ser con potencialidades físicas que le permiten me­jorar su capacidad motriz, favorecer un estilo de vida activo y saludable, así como interactuar en contextos lúdicos, recreativos y deportivos. (Plan de Estudios 2006, Educación Básica Secundaria, SEP., pp. 9-10).
COMPETENCIAS PARA LA VIDA

En todo el mundo cada vez son más altos los niveles educativos requeridos a hombres y mujeres para participar en la sociedad y resolver problemas de carác­ter práctico. En este contexto es necesaria una educación básica que contribuya al desarrollo de competencias amplias para mejorar la manera de vivir y convi­vir en una sociedad cada vez más compleja. Esto exige considerar el papel de la adquisición de los saberes socialmente construidos, la movilización de saberes culturales y la capacidad de aprender permanentemente para hacer frente a la creciente producción de conocimiento y aprovecharlo en la vida cotidiana.
Lograr que la educación básica contribuya a la formación de ciudadanos con estas características implica plantear el desarrollo de competencias como propó­sito educativo central. Una competencia implica un saber hacer (habilidades) con saber (conocimiento), así como la valoración de las consecuencias del impacto de ese hacer (valores y actitudes). En otras palabras, la manifestación de una competencia revela la puesta en juego de conocimientos, habilidades, actitudes y valores para el logro de propósitos en un contexto dado.
Las competencias movilizan y dirigen todos estos componentes hacia la con­secución de objetivos concretos; son más que el saber, el saber hacer o el saber ser. Las competencias se manifiestan en la acción integrada; poseer conocimiento o habilidades no significa ser competente: se pueden conocer las reglas gramati­cales, pero ser incapaz de redactar una carta; se pueden enumerar los derechos humanos y, sin embargo, discriminar a las personas con necesidades especiales.
La movilización de saberes (saber hacer con saber y con conciencia respecto del impacto de ese hacer) se manifiesta tanto en situaciones comunes de la vida diaria como en situaciones complejas y ayuda a visualizar un problema, deter­minar los conocimientos pertinentes para resolverlo, reorganizarlos en función de la situación, así como extrapolar o prever lo que falta. Algunos ejemplos de estas situaciones son: diseñar y aplicar una encuesta; organizar un concurso, una fiesta o una jornada deportiva; montar un espectáculo; escribir un cuento o un poema; editar un periódico. De estas experiencias se puede esperar una toma de conciencia de la existencia misma de ciertas prácticas sociales y comprender, por ejemplo, que escribir un cuento no es cuestión de inspiración, pues demanda tra­bajo, perseverancia y método.

Las competencias que aquí se proponen contribuirán al logro del perfil de egreso y deberán desarrollarse desde todas las asignaturas, procurando que se proporcionen oportunidades y experiencias de aprendizaje para todos los alumnos.

Competencias para el aprendizaje permanente. Implican la posibilidad de aprender, asumir y dirigir el propio aprendizaje a lo largo de su vida, de integrarse a la cultura escrita y matemática, así como de movilizar los diversos saberes culturales, científicos y tecnológicos para comprender la realidad.

Competencias para el manejo de la información. Se relacionan con: la búsqueda, evaluación y sistematización de información; el pensar, reflexio­nar, argumentar y expresar juicios críticos; analizar, sintetizar y uti­lizar información; el conocimiento y manejo de distintas lógicas de construcción del conocimiento en diversas disciplinas y en los distintos ámbitos culturales.

Competencias para el manejo de situaciones. Son aquellas vinculadas con la posibilidad de organizar y diseñar proyectos de vida, conside­rando diversos aspectos como los sociales, culturales, ambientales, eco­nómicos, académicos y afectivos, y de tener iniciativa para llevarlos a cabo; administrar el tiempo; propiciar cambios y afrontar los que se pre­senten; tomar decisiones y asumir sus consecuencias; enfrentar el riesgo y la incertidumbre; plantear y llevar a buen término procedimientos o alternativas para la resolución de problemas, y manejar el fracaso y la desilusión.

Competencias para la convivencia. Implican relacionarse armónicamente con otros y con la naturaleza; comunicarse con eficacia; trabajar en equi­po; tomar acuerdos y negociar con otros; crecer con los demás; manejar armónicamente las relaciones personales y emocionales; desarrollar la identidad personal; reconocer y valorar los elementos de la diversidad étnica, cultural y lingüística que caracterizan a nuestro país.

Competencias para la vida en sociedad. Se refieren a la capacidad para decidir y actuar con juicio crítico frente a los valores y las normas socia­les y culturales; proceder en favor de la democracia, la paz, el respeto a la legalidad y a los derechos humanos; participar considerando las formas de trabajo en la sociedad, los gobiernos y las empresas, individuales o colectivas; participar tomando en cuenta las implicaciones sociales del uso de la tecnología; actuar con respeto ante la diversidad sociocultural; combatir la discriminación y el racismo, y manifestar una conciencia de pertenencia a su cultura, a su país y al mundo. (Plan de Estudios 2006, Educación Básica Secundaria, SEP., pp. 10-12). 

PROPÓSITOS DE LA ASIGNATURA DE ESPAÑOL

Los procesos de enseñanza del español en la escuela secundaria están dirigidos a acrecentar y consolidar las prácticas sociales del lenguaje y la integración de los estudiantes en la cultura escrita, así como a contribuir en su formación como suje­tos sociales autónomos, conscientes de la pluralidad y complejidad de los modos de interactuar por medio del lenguaje.
Por ello, la escuela debe garantizar que los estudiantes:

ü  Amplíen su capacidad de comunicación, aportando, compartiendo y eva­luando información en una variedad de contextos.

ü  Utilicen los acervos impresos y los medios electrónicos a su alcance para obtener y seleccionar información con propósitos específicos.

ü  Usen la escritura para planear y elaborar su discurso.

ü  Amplíen su conocimiento de las características del lenguaje y lo utilicen para comprender y producir textos.

ü  Interpreten y produzcan textos para responder a las demandas de la vida social, empleando diversas modalidades de lectura y escritura en función de sus propósitos.

ü  Se reconozcan como parte de una comunidad cultural diversa y dinámica.

ü  Valoren la riqueza lingüística y cultural de México, las variedades socio­lingüísticas del español y del lenguaje en general.

ü  Expresen y defiendan sus opiniones y creencias de manera razonada, res­peten los puntos de vista de otros desde una perspectiva crítica y reflexi­va, utilicen el diálogo como forma privilegiada para resolver conflictos y sean capaces de modificar sus opiniones y creencias ante argumentos razonables.

ü  Analicen, comparen y valoren la información generada por los diferentes medios de comunicación masiva y tengan una opinión personal sobre los mensajes que difunden.

ü  Conozcan, analicen y aprecien el lenguaje literario de diferentes géneros, autores, épocas y culturas; valoren su papel en la representación del mun­do; comprendan los patrones que lo organizan y las circunstancias discur­sivas e históricas que le han dado origen.

ü  Utilicen el lenguaje de manera imaginativa, libre y personal para recons­truir la experiencia propia y crear ficción. (Plan de Estudios 2006, Educación Básica Secundaria, SEP., pp. 33-34).

Retomando que en nuestro proyecto de investigación propusimos el uso de estrategias tuvimos la necesidad de  entender las características de  una estrategia: “el hecho de que no detallan, no prescriben totalmente el curso de una acción, son sospechas inteligentes aunque arriesgadas, acerca del camino más adecuado que hay que tomar. Su potencialidad reside precisamente en que son independientes de un ámbito particular y pueden  generalizarse. Un componente esencial de las estrategias es el hecho de que implican auto dirección y la existencia de un objetivo” (Solé, 2000, p. 96).
           
           







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